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Espacio de Psicopedagogía

¿Por qué escribir Psicopedagogía? ¿Qué implica?
Se abren más preguntas: para qué, para quién escribir.
Escribir, ese entre, el escritor y alguien más. Una huella que nos posibilita ir y venir en el tiempo
con otros y uno mismo.
En la escritura se construye un lazo entre el escritor y el lector, pero nosotros también somos
nuestros propios lectores. Allí, en ese punto, pensamos, comprendemos, reformulamos,
cambiamos. En este sentido, entonces, escribir es siempre un desafío. Elegimos y tomamos
decisiones lexicas, semánticas, revisitamos, de manera que escribir implica movimiento.
Escribir, por ello, es también un acto de valor: por lo preciado, por el riesgo, por lo que se juega,
por las huellas que deja a quien escribe y, a veces impensadas, a quien lee.
Proponemos una escritura amable a la lectura, y esto se liga a la consideración del otro como
semejante. Somos nuestra herramienta de trabajo: hablamos. Insistimos, callamos, pasamos,
dudamos. Si nos pasa a nosotros, como profesionales, ¿Por qué no les puede pasar a nuestros
niños?
Acá ratificamos: escribir no es descargar letras ni un mero ejercicio motor.
Escribir se convierte, también, en hacerlo como sale, único modo de revisar más allá de lo
correcto/ incorrecto. ¿Pensamos más de lo que escribimos?
Si hay algo que parece quedar claro es que la escritura, como aquello que queda plasmado, no
captura la totalidad de lo que pensamos.
Entre lo académico y lo metafórico. De la ejercitación mecanica a la propuesta activa y
movilizante. Así también intentamos movilizar a nuestros pacientes, nuestros no como
posesión o pertenencia sino desde la relación que establecemos: nuestro vínculo. Movilizar
puede ser una intervención, e implica estar atentas a aquello que retorna, es decir, que
podemos contener y acompañar.
Vamos descubriendo nuestras posibilidades por fuera de competir, para que escribir y sus
efectos sean actos de generosidad: de los niños en la clínica a los talleres de escritura,
explicitado propósitos, porque todos tienen derecho a saber de qué se trata. Los niños
escriben, las familias aplauden, nosotros también. Todos somos autores.
Celebramos la autoría, incluso la autoría del " no se".
La autoría me implica como presentación al escribir. ¿Cómo se presenta un niño que no
escribe?

Cómo profesionales tenemos un compromiso ético: estar atentos a las puertas que se nos
abren. Será el juego, el dibujo, el no se.
Y por qué no, el cuento y la poesía, para andar y descansar, para aprender y desaprender.
Para que nos cuenten y contemos, para hacer propio sin usurpar, para descubrir y gritar Eureka.
Si. Escribir es a contracorriente y revolucionario o no es, porque reproducir grafias no es
escribir.
Entonces, ¿De quien/es estamos hablando?
De nosotras, de nuestro oficio que no es sin otros, de los niños y adolescentes con quienes
trabajamos, de sus familias., de las marcas que dejamos y nos dejan, si no, no podríamos
pensar.
El papel que aloja, la tinta que discurre y transcurre, hacen a nuestra artesanía. Los dispositivos
que usamos. El borrador, como punto de encuentro y revisitación.
Dejamos, armamos una parte nuestra, que es siempre con otros.

Equipo de profesionales del Espacio de Intercambio de Psicopedagogía.

Las imágenes compartidas son material  de trabajo profesional, por lo tanto, fueron autorizadas a utilizarse en esta publicación.

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